La Cueva de Mendukilo, ubicada en Astitz, ha cumplido 20 años desde su apertura al público, y lo ha celebrado el 22 de julio con unas visitas guiadas gratuitas en euskera a las 12h del mediodía para las personas empadronadas en el valle de Larraun o ayuntamiento de Lekunberri, y con un descuento del 50% para las visitas en castellano de las 11 y 13 horas.
En estos 20 años, más de 400.000 personas —estudiantes, personas jubiladas, familias, jóvenes y visitantes de todas las edades— han recorrido sus profundidades y descubierto un mundo subterráneo fascinante.
Desde sus inicios, la Cueva de Mendukilo, espacio de Red Explora, se ha consolidado como un referente en educación ambiental, con propuestas didácticas diseñadas especialmente para grupos escolares.
A través de sus visitas, se trabajan contenidos como los ecosistemas subterráneos, la geología, el ciclo del agua, el exokarst y endokarst, e incluso la prehistoria, siempre desde una perspectiva interactiva y adaptada a cada edad.
Su filosofía se basa en el respeto por el entorno natural, la sensibilización medioambiental y la difusión del conocimiento científico y cultural. Apuestan por experiencias transformadoras que inviten a la reflexión, la curiosidad y el cuidado del patrimonio natural.
La gestión de la cueva es fruto de una colaboración entre instituciones locales que creen en el potencial de su territorio: el Ayuntamiento de Larraun, el Ayuntamiento de Lekunberri, el Consorcio Turístico del Plazaola y el Concejo de Astitz.
Un viaje al pasado
Mendukilo no empezó su historia hace 20 años. Durante siglos, la cueva fue utilizada como refugio pastoril y almacén natural. No fue hasta finales del siglo XX cuando especialistas en espeleología comenzaron a estudiarla con más detalle, revelando su riqueza geológica y su potencial educativo. Finalmente, en 2005, se adecuó para visitas públicas respetando al máximo su entorno y singularidad.
A lo largo de estos años, la cueva ha sido escenario de conciertos de corales, presentaciones de libros, visitas teatralizadas, visitas experimentales con profesionales de la geología, la biología, el arte y de otras disciplinas, ampliando así su vocación como espacio vivo, polivalente y abierto a nuevas formas de mirar y escuchar la tierra.